El residuo posmiccional (RPM) es el volumen de orina que queda en la vejiga inmediatamente después de terminar de orinar. Es una de las pruebas más simples en urología y ginecología, y responde a una pregunta clave: ¿se está vaciando bien la vejiga?
El método más habitual es una ecografía vesical rápida, indolora, en menos de un minuto. Si no hay ecografía disponible, un sondaje permite medirlo directamente.
Los umbrales varían según fuente y edad, pero en términos generales: menos de 50 mL es tranquilizador, 50 a 100 mL es limítrofe, más de 100 mL merece evaluación, y más de 200 a 300 mL indica retención significativa.
Un RPM alto puede causar incontinencia por rebosamiento, aumentar el riesgo de infección urinaria, simular vejiga hiperactiva y, con el tiempo, dañar el tracto urinario superior. En hombres, la BPH es la causa más común. El RPM se interpreta junto con los síntomas, el diario miccional y a menudo una flujometría.